5 consejos para aprender a establecer prioridades a la hora de organizar tu boda

Organizar una boda es una tarea preciosa de la que vais a disfrutar muchísimo si no perdéis los nervios ni os dejáis llevar por los miedos. Tenéis que tomaros la organización como un camino más que como un fin, es decir, no hagáis la «cuenta atrás» hacia el gran día y disfrutad de los preparativos y de la organización que requiere. No os agobiéis y relajaros. ¡Lo agradeceréis!

Una boda es una gran celebración, muy bonita y alegre, pero no es más que un día. Puede sonar «crudo y poco romántico», pero es la verdad. Queremos que todo salga bien porque vais a celebrar el amor, en compañía de las personas que más queréis del mundo y sólo eso se merece prepararlo todo con muchísimo cariño y desear querer que todo salga perfecto, pero no perdáis la cabeza (como os aconsejamos en la primera entrada). No sirve de nada perder los nervios, gastarse un montón de dinero sin planificación ninguna, tomar decisiones a lo loco… ¡sólo os llevará sofocones!

Por eso, una vez más os pido que os relajéis, contéis hasta 3 y pongáis la cabeza sobre los hombros. Vais a preparar uno de los días más felices de vuestra vida y estáis en la mejor fase ¡la preparación! Ya veréis cuánto vais a disfrutar con los preparativos 😉 

Si seguis nuestro blog sabréis que lo enfocamos como una «guía para ayudaros a organizar la boda que siempre soñasteis tener». Ya hemos visto consejos para tener los pies en el suelo, nos hemos descargado el organizador gratuito para planificar cada detalle, hemos visto dónde encontrar la inspiración y cómo organizarla, y hemos visto cuánto cuesta una boda. Es decir, tenéis toda la información necesaria para empezar a TOMAR DECISIONES. Sólo os queda ESTABLECER PRIORIDADES y poneros a decidir:

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1. ¿En qué mes os queréis casar? A lo mejor lo tenéis clarísimo, pero es bueno dedicarle un tiempo y pensar en los pros y contras que tiene cada época del año. Los meses en los que más personas se casan son: mayo, junio y septiembre. Hace buen tiempo (sin calor excesivo), se está muy agusto al aire libre, son fechas próximas a las vacaciones de verano (por lo que habrá personas que puedan «ajustarse» y coger esos días para la boda), pero también es cuando se casa «todo el mundo», por lo que es más difícil elegir salón de celebración, cerrar la fecha en las Iglesias o los Ayuntamientos y los precios suelen ser más altos (con menos promociones y descuentos).

Las bodas en invierno son muy escasas, aunque tiene muchas ventajas (bastante significativas) como el tema del precio o la disponibilidad. Muchos salones de celebraciones y caterings hacen descuentos bastantes atractivos en estas fechas, además de que el servicio suele ser más «cuidado y personal» al tener menos trabajo que afrontar.

También tenéis que pensar en qué mes os habéis prometido, ya que depende de eso tendréis un tiempo u otro para organizar todo el enlace. Me explico, puede que lleves toda tu vida soñando con casarte en julio como lo hicieron tus padres, pero tu chico se te declara en febrero y no puedes preparar la boda que quieres tener en 5 meses ¿lo prorrogas y esperas un año y medio o te casas en otro mes? Lo normal es que las parejas organicen todo en un año aproximadamente, pero todo depende del tiempo del que dispongáis y del tipo de boda que queréis.

2. ¿Qué tipo de boda queréis? En el próximo post (el martes que viene) os explicaremos «Cómo elegir el estilo de vuestra boda», para que no tengáis dudas de qué involucra cada tipo de boda y podáis tomar esta decisión de forma sencilla. Antes de buscar nada deberéis dejar este punto «cerrado» para poder decidir el resto de elementos (para que todo vaya en armonía).

3. ¿Cuántos invitados vais a llevar a vuestra boda? Pensad en el número de personas que queréis que acudan al enlace. Como vimos en el post anterior, este punto condicionará todo el presupuesto, por lo que tenéis que ser cuidadosos a la hora de decidir quiénes son las personas con las que queréis compartir ese momento.

4. ¿Dónde os queréis casar? Escoger un lugar adecuado para la celebración tampoco es tarea fácil. Hay muchos factores (que ya veremos) que hay tenéis que tener en cuenta: aforo, cercanía, accesibilidad, disponibilidad…. Tenéis que ir pensando cómo queréis que sea el lugar, si en la ciudad o en el campo, hacienda o restaurante, al aire libre o en interior… Estas decisiones harán que descartéis rápidamente muchas opciones y os centréis en otras, por lo que facilitará todo el proceso de elección. Ajustar también el lugar de la celebración a los tres puntos anteriores: al mes o estación, al tipo de boda que queréis tener y al número de invitados. 

5. Sed realistas: Todo supone un coste que tenéis que controlar. Todo el mundo sueña con una boda de revista, de las que hacen llorar de emoción. Bodas únicas, en lugares idílicos en los que está pensando hasta el mínimo detalle. Vosotros también podéis tener una boda así sin necesidad de vender vuestros órganos para conseguirlo, pero hay que ESTABLECER PRIORIDADES y ser conscientes de que SIEMPRE hay que RENUNCIAR A ALGO. Y no os podéis frustar por ello, ni hacer un mundo. No pasa nada de nada, y vais a seguir teniendo una boda preciosa. Os lo prometo 😉 

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