Prioriza y disfruta: es el día de tu boda

Hace ya tres años que nos metimos de lleno en el mundo de las celebraciones. Las bodas llenan nuestro día a día y es imposible no pensar en ellas constantemente. Si te soy sincera, nunca he sido una apasionada de las bodas. No era la típica niña que soñaba con su gran día y de cómo sería su vestido de novia. Más bien era todo lo contrario, mis sueños estaban más cerca de los de Willy Fog que lo de cualquier princesa Disney.

Confesado esto, la verdad es que cuanto más descubro el mundo de las bodas más me gusta. Desde que escribo el blog disfruto como una enana buscando los detalles más bonitos, las últimas tendencias y buscando los mejores consejos para ayudarte a preparar este día.

Pero como en todos los aspectos de la vida, también veo muchísimas cosas que no me gustan y de las que hoy te quiero hablar. Conozco a muchas novias que una vez que se ponen manos a la obra con la organización de la boda, se sienten desbordadas y sienten una gran presión de que todo salga PERFECTO. 

Todos queremos que este día tan especial sea único y genial, pero recuerda que hay muchas cosas que no están en tus manos y que no pueden hacerte perder el control (ni la energía). Creo firmemente que hay que aprender a relativizar. Ya te lo dije en uno de los primeros post, lo importante de una boda sois vosotros. Esto lo hacéis para vuestro disfrute y el de vuestros invitados, y debéis concienciaros que no pasa nada si el mantel no es del mismo tono que el tapizado de la pared.
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En esto me baso cuando digo que hay que saber priorizar. No se te puede ir la vida por cualquier cosa porque no todo es igual de importante. Ninguna boda sale tal y como esperábamos, simplemente porque en nuestra cabeza tendemos a idealizar las cosas (y sobre todo las importantes). Por eso lo mejor es que priores y le des a los aspectos más importantes el lugar que se merecen. Si un proveedor se retrasa un día (que no debería), no pasa nada, no se acaba el mundo. Que tu madre y tu hermana no se ponen de acuerdo con el traje de los pajes, pues no pasa nada, busca cómo contentar a cada una… Al fin y al cabo se trata de disfrutar de los preparativos, compartirlo con la gente que queremos que forme parte y vivir intensamente de una de las organizaciones más bonitas que tendrás el placer de preparar en tu vida.

Seguramente dentro de 20 años os reiréis de muchas cosas que pasaron el día de la boda y que en ese momento estuvieron a punto de hacerte tener un microinfarto. «¿Te acuerdas de cuándo se le rompió el tacón a la madrina? ¿Y de cuando el coche del novio tuvo que dar una vuelta enorme porque la calle de la Iglesia estaba cortada?». Seguro que en su momento esas anécdotas no te hicieron tanta gracia, pero seguramente te ayude a tomártelas mejor con una actitud positiva: Recuerda, todo tiene solución.

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Si ves que tu no estás hecha para esos sobresaltos, lo mejor es que te ayude alguien con la organización. Tienes muchas opciones, desde agendas de boda, a contratar una wedding planner o pedir ayuda a tus damas de honor. Seguro que al organizarte verás las cosas con más perspectiva y podrás centrarte mejor en cada aspecto.

Creo que debes tener claro (debéis, porque también lo debería tener tu pareja), que tu boda no es una competición. No tenéis que demostrar nada, deberíais tener la boda que vosotros queráis, y da igual si no le gusta a tus suegros, tus padres o a tu mejor amiga. Nadie te puede decir que está mal si lo has hecho con todo el cariño del mundo, has dado lo mejor de ti misma y tienes la boda que siempre soñaste (con la persona que siempre soñaste). Eso es lo más importante, así que sonríe porque te vas a casar con una persona excepcional que te quiere con locura. Son contadas las ocasiones en las que podemos reunir a todas las personas que queremos y nos quieren. Y disfrutar de ellas es lo que más feliz te va a hacer.

Pon cordura en este mundo de locos. Lo importante es lo que esta unión simboliza, este nuevo camino que habéis decidido emprender juntos. No dejes que nadie ni nada te lo amargue. Sé positiva y luce una sonrisa de oreja a oreja. Seguro que con estos ingredientes, tu boda será un auténtico éxito, porque no hay nada más bonito que ver a una pareja enamorada quererse, sonreír y disfrutar de su boda.

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