Descubriendo Sevilla con Lele Pastor

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Lele es una de las personas más sensibles que conozco. Y con sensible no quiero decir que se ponga a llorar con todo (que también), sino que es capaz de ver más allá de donde la mayoría de las personas vemos. Yo creo que ese es su secreto para captar los sentimientos como los capta. Sus fotografías de parejas te hacen transportarte y te invitan a revivir sensaciones preciosas. Porque ese es el poder de la imagen, hacerte revivir momentos, conmocionar y emocionarte. Y Lele lo hace como nadie. 

Por eso es una suerte que Lele colabore en nuestro blog para enseñarnos los lugares más bonitos de Sevilla. Junto a ella descubriremos los rincones de esta bonita ciudad, las cafeterías con más encanto o las tiendas más especiales. ¿Quieres conocer mejor su trabajo? 

1. Lele ¿de dónde sale esa sensibilidad que te corre por las venas?

Pues supongo que todo es mérito de mis padres. Acabarían de ver un dramón en televisión antes de que se les pasara por la cabeza traerme al mundo.

La vida me emociona, así literal. Nunca me ha gustado aceptar que fui una niña diferente. Pero lo cierto, es que lo era. Sentía. Sentía muchas cosas. Y lloraba. Lloraba mucho. ¡Ojo! y no necesariamente por estar triste. Lloraba de emoción. Porque estar viva, me emocionaba. Recuerdo que la primera vez que ví llover, lloré. Lloré porque no sabía que era, y me emocionaba estar viendo algo tan bonito. Porque sí, ver llover es precioso. Y no, no estoy exagerando. Desde pequeña me emocionaba la lluvia, las personas, o poder respirar. Me gustaba observarlo todo, estaba rodeada de cosas maravillosas, y me encantaba. También recuerdo la primera vez que lloré intensamente por algo triste, tenía cinco años, y una niña del cole perdió a su madre. Era pequeña, pero entendí que no existía la eternidad. Quizás no con esas palabras, pero lo cierto, es que lo entendí, porque recuerdo decirle a mi madre; «Mamá, yo no quiero que tu te vayas». Las personas sensibles sentimos intensamente, tanto lo bueno como lo malo, siempre lo he visto como algo negativo, pero desde que me dedico a la fotografía, es precisamente lo que me ayuda a involucrarme, a sentir como sienten mis clientes, a entregarme entera, sin medidas. Y eso, se lo debo a mis padres. Porque sin duda soy como soy gracias a ellos. Porque siempre han aceptado mi forma de ser, y han conseguido que yo también lo hiciera. 

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2. ¿Cómo fue la primera vez que cogiste una cámara?

Pues la primera vez que cogí una cámara fue desobedenciendole a mi padre. Compró su primera cámara de fotos y como no, yo la tenía prohibida. Poco a poco, el querer cogerla se convirtió en una obsesión, hasta que una mañana, me desvelé justo antes del amanecer, y aquellos colores me parecieron justificación suficiente para saltarme las normas. Y sí, hice mi primera fotografía. Cuando la ví impresa en mis manos, decidí ahorrar para comprarme mi primera réflex. Y sin pretensiones empecé a crear. 

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3. ¿Y cuándo supiste que querías dedicarte a la fotografía?

¡Uf! ¿De corazón? 

La primera vez que entré en un laboratorio, revelé mi primer carrete y positivé mi primera foto. Ahí supe que mi corazón le pertenecía a la fotografía y qué sin duda quería dedicarme a ella toda mi vida. Sentí un cosquilleo como cuando te enamoras por primera vez y no puedes dejar de pensar en esa persona en todo el día. Sólo que yo no podía dejar de imaginar cuando volverían a olerme las manos a químico. Pero como en el amor, por encima de las nubes sólo estás un tiempo. Supe que primero tenía que formarme para ofrecerle a mis futuros clientes no sólo la pasión que llevaba dentro. Mis siguientes tres años estudiando fotografía artística han sido los mejores de mi vida. Y sin duda he sentido las sensaciones más bonitas hasta ahora. Siempre, después del amor, que para mi, es lo primero. Quizás por eso, vivo de la fotografía. Porque me apasiona captar el amor. Captar vida. Y como os podréis imaginar, lloro en todas las sesiones. (jajajaja). Es maravilloso ser la responsable de captar ese beso, esa mirada, esa pasión… o esa manita pequeñita agarrada al pecho de su madre. Al final, en eso consiste la vida. En amar. Amar a tu pareja, a tus hijos… amar tu trabajo. Y yo lo hago, desde el amanecer hasta el atardecer, porque sólo trabajo con luz natural, esa luz que me permite conseguir tomas naturales, captaros como sois de verdad, sin posados, para que dentro de unos años cuando os veáis sobre papel, os emocioneis al recordar sensaciones tan bonitas, os emocioneis como seguramente lo hice yo al conoceros y estar presente en vuestros mejores momentos. «Lele Pastor» nació cuando yo aún no lo esperaba, pero salté, salté a la piscina sin saber si estaba llena o vacía. Porque cuando amas nunca sabes si va a salir bien, pero si sabes que serás feliz intentandolo. 

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4. Lele, ¿Cuál es tu rutina de trabajo?

No tengo rutina de trabajo. Cada mañana me suena el teléfono a una hora diferente. Me llama una pareja o una madre diferente. Y sienten y quieren cosas diferentes. Me adapto al cliente. Soy sincera con ellos y ellos conmigo. Me entrego como si les conociera de toda la vida e intento que sus almas salgan a la luz con paciencia y cariño. Al final la mejor rutina de trabajo es la entrega. Y no dejar de trabajar nunca. 

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5. ¿Qué tipo de trabajo te gusta más realizar?

Me apasiona tanto la fotografía que no me pongo limitaciones. Está claro que mi trabajo está mucho más enfocado a la fotografía de bodas, familias o bebés, pero no me gusta levantarme muros. Hoy mismo me he ofrecido voluntaria para hacer fotografías a los animales de un refugio de mi ciudad e intentar conseguirles un hogar lo antes posible. Disfrutaré tanto como en una boda o con un recién nacido. Cuando sientes la fotografía, el trabajo no importa.

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6. ¿Dónde encuentras la inspiración?

La inspiración la encuentro en los libros. Me encanta pasar horas ojeando los fotolibros de mis autores favoritos con una taza de café o té.

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7.  Y para acabar, siempre me gusta preguntar cosas más personales. Perdona mi lado “cotilla”:

– ¿Desayuno, comida o cena?

Mi otra pasión es cocinar. Pregunta respondida. 

– ¿Tu libro favorito?

El principito. 

Lo leí de pequeña. Lo leí de adolescente. Y lo leí durante uno de los peores momentos de mi vida. Siempre he sacado algo nuevo. Siempre me llena. Siempre me sirve. Nunca se me queda corto, o vacío. Y siempre sueño con poder ver el atardecer 43 veces.

– ¿Tu comida favorita?

Aunque me guste cocinar, como el salmorejo de mi madre, no hay nada en este planeta. ¡O el arroz con leche!

– Un pequeño secreto confesable….

Tengo un sueño que aún no lo he contado en alto, ¡Quiero hacer bodas en el extranjero!

¡Ah! Y soy el desorden hecho persona.

– Una manía:

Leer la última palabra de un libro.

– Tu fotógrafo preferido:

¿Puede alguien elegir a un solo fotógrafo o fotógrafa?

Adoro el trabajo de Jeanloup Sieff, Brassai, Bresson, Cunningham, Newton, Mona Kuhn, Rinko Kawauchi, Elina Brotherus, Aino Kannisto, Anni Leppala, Illka Halso, Wolfgang Tillmans… y paro o no acabo. Pero tengo muchos más, estoy dispuesta a haceros una lista en privado.

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¡Gracias Lele por esta preciosa entrevista! Nos encantas 🙂 Estamos deseando que el día 30 nos enseñe un poquito más de nuestra ciudad. ¡Hasta el 30!

Conoce más de Lele en:

Web 

Instagram /  Facebook

hola@lelepastor.com

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