¿Con Dios o sin él?

Seguramente esta pregunta la tengáis más que respondida. Actualmente, la mayoría de las parejas que deciden casarse ya han hablado largo y tendido sobre dónde y cómo le gustaría que fuera la ceremonia. Sin embargo, si aún tenéis dudas, es bueno que os hagáis algunas preguntas sobre vosotros y la respondáis siendo lo más sinceros posible: ¿Sois creyentes? ¿sois practicantes? ¿Les molestará a vuestros padres que no os caséis de forma religiosa? 

Tenéis que ser conscientes de que una boda religiosa puede retrasar vuestra fecha de boda, ya que no siempre es fácil reservar fecha en todas las Iglesias. Además, muchas personas quieren casarse por la Iglesia porque piensan que una ceremonia civil pierde encanto, pero en estos tiempos, eso está completamente fuera de la realidad. Por eso, pensad con detenimiento dónde os queréis casar y cómo queréis que sea vuestra boda, y una vez que lo tengáis claro: A reservar!

Ceremonia religiosa

Lo primero que tenéis que saber es que los curas sólo ofician en lugares sagrados, es decir, en Iglesias, Ermitas o Catedrales. Si queréis una boda religiosa no podréis tener una ceremonia en el campo o en la playa. También tenéis que ser conscientes de que las Iglesias más demandadas suelen estar reservadas con muchísimo tiempo de antelación, por lo que no siempre podréis elegir la fecha que queráis. 

Lo primero que tenéis que hacer es decidir el cura que queréis que os case. Puede ser el cura que oficia en esa Iglesia o un cura de vuestra confianza (el que os bautizó, el que casó a vuestros padres o el que ofició vuestra Primera Comunión). Él os informará de todo lo que necesitáis: documentación, requisitos, fechas, normas del templo… La mayoría de los curas tienen su propio «protocolo» o forma de hacer las cosas que es conveniente que conozcáis antes de reservar la fecha.

No olvidéis preguntarle cuestiones tan importantes como los cursos prematrimoniales, tiempo de la ceremonia, coste del servicio, trámites de papeleos, donativos, decoración de la Iglesia, música, lecturas… Una vez tengáis clara todas estas cuestiones y hayáis reservado la fecha en la que se oficiará la celebración se suele repasar la ceremonia con el cura para aseguraros que todo marchará como está previsto. 

Ceremonias civiles

Si queréis mantener la religión al margen lo mejor es que optéis por una ceremonia civil. Las ceremonias civiles son mucho más rápidas (duran unos 20 minutos) y están exentas de la parafernalia propia de las ceremonias religiosas. Es necesario que os informáis de los trámites necesarios que debéis seguir (os los explicaremos en el próximo post).

Para que la ceremonia tenga valor legal es necesario que se celebre en sedes oficiales y habilitadas para ello (Ayuntamientos, Juzgados…) por lo que  muchas parejas deciden celebrar la ceremonia en otro lugar mucho más bonito y emotivo (hoteles, haciendas, etc) y tomarse el «papeleo» como un mero trámite legal.

Tenéis que tener presente que lejos de lo que se pensaba hace unos años, una ceremonia civil puede tener sus damas de honor, padrinos, madrinas, flores y arroz. Podéis decorarla a vuestro gusto, hacerlo donde queráis y cómo queráis. 

El oficiante debe ser un funcionario público habilitado para celebrar una boda (alcalde, juez, juez de paz, concejal…). Buscadlo de la misma manera que lo hubierais hecho con un cura, preguntando a conocidos cercanos y valorando cuál os gusta más de todas las opciones que tenéis.

¿Cómo tienes pensado casarte? ¿Te ha servido de ayuda este post? 😉 ¡Feliz martes!

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